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V/A «ALGO SALVAJE VOL. 2». NOVETATS SETMANA 10, MARÇ 2016

2LP / 2 CD – V/A «Algo Salvaje»

VA Algo Salvaje Vol 2Aquí estamos de nuevo con el segundo volumen de “Algo salvaje”. No se ha hecho esperar demasiado, aquí llega raudo y veloz manteniendo la llama que encendió el primer volumen. Un festival de beat crudo, directo y agresivo, más las lógicas digresiones estilísticas de acuerdo al psicodélico devenir de los tiempos. Señas de identidad de este segundo lanzamiento capaz de legitimar la escena española del garage-beat como una de las grandes propuestas musicales (y sociales) en aquella anómala España que se desperezaba a duras penas de ataduras dictatoriales. Retomamos de nuevo aquellos días celebrando una gamberra y puramente hedonista aventura juvenil (salvo excepciones, de escasos visos profesionales) que articulaba una propuesta musical capaz de explicar hoy a cualquiera que, incluso inconscientemente, en aquellos días se montaron pequeñas trincheras sobre un pedal fuzz.
Si las radios y la televisión española fueron sistemáticamente copadas por las canciones populares más amables y dóciles, esta nueva refriega beat forjada y urdida básicamente en las caras B de los sencillos instituyó una cultura paralela generadora de una valiosísima escena oculta fuera de los focos y de la omnipresente censura. Urbanitas o rurales, universitarios o iletrados con apenas las cuatro reglas básicas, poco tuvo que ver su grito musical ni con los estudiados arrebatos sociales del cantautor, ni con la pertenencia a ninguna concreta escena musical alternativa. El adolescente más inquieto entendió que la peligrosa química social de esos años exigía movimientos ágiles y economía de medios. Es decir, los oídos bien abiertos sin orejeras restrictivas de ningún tipo: beat, rhythm & blues, rock & roll, Bo Diddley beats, folk-rock, primeros aires psicodélicos… Una escena local entonces tan modesta como hoy categórica aparece ante nuestros ojos: críos audaces que, incluso en ese preciso y enfermizo contexto y sin necesidad de articular un discurso adulto y contestatario, se sintieron creativamente libres sin tener jamás que disculparse por gritar “Soy así”, “Yo grito” o “Diciendo no”.
Cuesta poco imaginar aquella posible transmisión boca-oreja entre adolescentes de 1966, absortos y enloquecidos tras escuchar y pasmarse con algo tan colérico como el ?Te esperaba’ de Los Pops, incluso después de haber oído la canónica versión de The Animals. Probablemente, deslumbrados para los restos.
Una cuarta parte del contenido de este volumen muestra la permanencia del género más allá de 1968, sensible ante la permeabilidad de las nuevas corrientes musicales que aparecen. Y por supuesto, de nuevo encontramos la omnipresente influencia del sonido Liverpool y el beat inglés en general… Todo ello agitado (y bien revuelto) con nuestras propias señas de identidad, un castizo y abigarrado cóctel felizmente reconocido hoy internacionalmente que nos señala con precisión el real kilómetro cero para la justa valoración de esta escena: aquellos inciertos días de los 60 en los que la guitarra eléctrica de un simple chaval de pueblo, al menos durante dos rebosantes minutos, decidió orgullosa no inclinarse ante nada y ante nadie.

Vicente Fabuel

 

PENÉLOPE TRIP «POLITOMANÍA». REISSUE SETMANA 41, OCTUBRE 2015.

LP – Penélope Trip «Politomanía»

penelope trip politomaniaMunster reedita este disco bàsico del noise patrio.

Penélope Trip, abanderados del noise-pop, del Xixón Sound y de la transmisión de emociones distorsionadas

Penélope Trip es uno de los nombres imprescindibles de la escena musical de este país, así de rotundo. Fueron una luz que iluminó el camino de las hordas indies que asolaron nuestro país en los primeros años 90, auténticos precursores del pop experimental que triunfaba fuera de nuestras fronteras, un pop con un magnetismo especial no exento de una gran calidad.

Continuando las geometrías desarrolladas en “Hammerhead!” (Munster, 1991), los de Gijón nos entregan su primer larga duración. El ruido con una clara vocación melódica continúa siendo el ingrediente principal de un sonido que poco a poco va tomando forma. Aunque continúan sin alcanzar las grandes cifras de ventas, reciben muy buenas críticas por parte de la prensa especializada, como pone de manifiesto el hecho de que el disco sea elegido por la revista Rockdelux como segundo mejor álbum del 92, por delante de “No Sólo de Rumba Vive el Hombre” (BMG, 1992), el debut en castellano de Albert Plá.

La distorsión inunda “Tigremoon”, noise-pop con cadencia shoegazer y la voz de Tito Pintado envuelta en borrascas eléctricas, un corte intenso que es el preludio perfecto de “Helly”, sin duda una de las mejores composiciones de la banda, la potencia y la dulzura, la distorsión y la suavidad se abrazan sin tapujos con los Pixies en el horizonte. Unos irresistibles coros que se cuelan hasta el centro de nuestro cerebro, la contundencia de Covadonga a la batería y los aullidos incomprensibles de Tito Pintado ponen el listón muy alto.

“Spycho” mantiene la intensidad y los desarrollos iniciales, pero cuando parece que se están repitiendo, suena “Demo” y este extraño corte consigue captar de nuevo toda nuestra atención, con un magnetismo especial que genera una atmósfera de tensión e intranquilidad con esas frases cinematográficas -“Es la hora de levantarse, vístete pronto, hoy es un buen día”- que unidas a las bases cíclicas y a la letanía repetida por Tito hasta el convencimiento trae una calma intranquila a nuestras vidas que se rompe con el trallazo “Sugar colt”, distorsión pura y dura guiada por unas guitarras afiladas que se entrecruzan hasta la saciedad.

El disco decae un poco hacia el final, cayendo en la repetición, y las canciones pierden fuerza. Cierra “Overdriver”, manteniendo esquemas y sin dejar un pequeño hueco para la sorpresa. A pesar de ello, se trata de un buen disco, y en posteriores entregas irían dejando atrás ese amateurismo y ruidismo que los caracteriza en estos inicios, para ir consolidando su propuesta, diversificando su sonido al abrirse a nuevos estilos.

Fernando Fernández Rego

 

CANCER MOON «FLOCK, COLIBRI, OIL», REEDICION. NOVETATS SETMANA 39,SETEMBRE 2015.

LP  – Cancer Moon «Flock, Colibri, Oil»

cancer moon flock colibri oilTras la conmoción de su debut, “Hunted by the Snake” (Polar, 1990), y múltiples problemas para encontrar una discográfica que lanzase su segundo largo, aparece Iñigo Munster al rescate y este “Flock, Colibrí, Oil” (Munster, 1992) se convierte en realidad. El disco fue grabado en apenas cuatro días en Le Chalet en Burdeos -estudios en los que también se grabó el debut de El Inquilino Comunista -“El Inquilino Comunista” (Radiation, 1993)-, en abril del 92, con los músicos de apoyo Arturo García a la batería y Alfonso Arana a la guitarra rítmica. Con su segundo largo dan un paso adelante en nuestra escena y comienzan a asomar la cabeza en las listas de publicaciones como la Mondosonoro que lo coloca como quinto mejor álbum nacional del 92.
Un disco muy rico en matices que gana en limpieza a su debut, los aires cavernosos de este se fueron puliendo en el tiempo y el resultado es un disco menos árido y más colorista, aunque el grupo se mantiene fiel a sus desarrollos de siempre, como confirma la veloz “Solution (Mooncycle)”, corte inicial de rock ruidoso, de nuevo con el horóscopo chino en mente, del que llegaron a grabar un videoclip altamente recomendable en el que pequeños retazos de color iluminan las sombras. “Ink” destaca por las guitarras, generando bucles infinitos que se pierden al llegar “Have you seen it?”, para volver en intensos crepitares y aires redentores en “White sky”, una gran composición que habla según sus propias palabras “del paso del tiempo y un interesante final con una grabación de una radio holandesa, de una conversación sobre la desaparición de especies de peces” (El Tubo nº 33).
“Human jukebox” es su particular versión del tema de The Scientists que sólo se incluye en la edición en CD, al igual que el último corte “Girl#”, rock espacial en esta formidable versión de Suicide. “Folks” es otra de las grandes canciones del álbum, con Zamarripa brillando en las guitarras y la impecable voz de Anitua pasando de la calidez al grito en este corte sobre “la gente que vive en este mismo mundo pero en otra historia que no la puede ver”. La acidez llega con “Stocks”, los recuerdos a Spaceman 3 afloran en este corte de pop efervescente con una melodía exquisita, y el hardcore bien entendido con “Whole world”. “Indians” nos trae a unos Velvet Underground perdidos entre tinieblas, uno de sus grupos predilectos para el que siempre guardan algún guiño en sus discos en forma de estas pequeñas joyas velvetianas. Una brillante composición sobre la opresión y la posibilidad de vivir de forma libre, un concepto el de libertad, que se respira en cada una de sus entregas.
Con este disco Cancer Moon saldan con brillantez la dificultad de los segundos asaltos y preparan el camino para su última entrega, “Moor Room” (Radiation, 1994), su cima. Tras él vendría su separación, en lo más alto, como los más grandes.
Como ya ocurriera con “Hunted by the Snake” (Polar, 1990), la edición vinilo del disco contiene menos cortes que el CD. En esta ocasión dos cortes menos, faltan las versiones de The Scientists (“Human jukebox”) y de Suicide (“Girl#”).